Historia del Peru Precolombino

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El Perú, este país tan afamado por su riqueza y antigua civilización, era el vasto imperio de los Incas ^ esto es de los reyes ó señores que lo dominaban, porque en su idioma tiene la palabra Inca este significado.

A la llegada de los primeros conquistadores se extendia el Perú desde 2″ latitud Norte hasta 87** latitud Sud, comprendia el territorio que hoy forma la República del Ecuador. En longitud, al Oeste de Paris abarcaba, desde los 59^ 3o’ hasta los 83® 3o’. De consiguiente estaba anexo todo el Alto Perú, llamado hoy Solivia. No se sabe cual era su límite hacia el Este , aunque se ex- tendia mas allá de los confínes del territorio de las tribus bárbaras. Creen algunos que la palabra Perú viene de i5/m, nombre de un cacique que tenia sus estados en la costa del Pacífico ; pero la historia mas admitida es la siguiente : Cuando llegaron los primeros Españoles a nuestra costa, preguntando por el nombre del país á un Indio, les contestó este, Berú; luego mirando al rio dijo Pelú y señalando después á los extranjeros el interior del país Pirú : que entonces los dichos Españoles respondieron : « Acabemos que aquí todo es Perú. » De esta occurrencia graciosa vino el nombre que actualmente tiene nuestro país.

Apenas se conoce y con incertidumbre , la historia del imperio peruano desde el siglo xii, en que reinó Manco Cá- paCy fundador y civilizador del Perú (en lengua índica, Cápac significa grande, poderoso). Hizo creer este memorable personaje que era hijo del Sol y enviado por él para libertar el mundo de un mal genio, á cuya diabólica influencia estaba entregado este globo. IJevaba consigo una cuña de oro y decia que donde esta se internase fácilmente allí fundaria un pueblo. Esto sucedió cerca de la ciudad del Cuzco, razón por la cual fué esta la capital del imperio. Se dice así mismo que antes de esta época se hallaban los Peruanos sumidos en la mas completa barbarie y sin cono- cimiento de las artes útiles al hombre, como la agricultura, las artes mecánicas, etc.

Erraban en los bosques, amanera de animales, sin tener una habitación fija que los abrigara de la inclemencia de la atmósfera. No cabe duda de que es una mera ficción la de suponer que Manco Cápac y su hermana y esposa á la vez, Mama Oc- lio y fueron hijos del Sol y enviados por él ; ficción inventada para lisonjear la .vanidad de los monarcas peruanos y para dar otra sanción á su autoridad , derivándola de un origen celeste, pues hay motivos fundados para creer que antes de Manco Cápac existió en el país una raza civilizada que mo- raba cerca del lago de Titicaca. Así lo enseña la tradición ; siendo ademas apoyada esta conjetura por los majestuosos restos de arquitectura que aim subsisten hoy dia en sus ori- llas, á pesar de la acción destructiva del tiempo que todo lo acaba ó modifica. Cual tué esta raza y de donde vino, es un problema que hoy, por falta de datos, será difícil resolver. Fortifícase mas esta conjetura con lo que aun queda en el Cuzco de su antigua fortaleza, de sus murallas y galerías. Es- tos soberbios y suntuosos edificios eran de piedra de granito (vulgarmente llamada/;/Wra negra 6 ala de mosca) ; pero cor- tadas todas las piezas no en forma regular, como hoy se acostumbra, sino en muchos ángulos, de tal manera que su unión con las piedras.pequeñas que ocupan los intermedios entre las mayores, no permite entrar el filo de un cortaplumas, á pe- sar de que no las une ninguna argamasa. Hay que notar tam- bién que la cara exterior de dichas piedras no es plana, sino tal cual la encontraron en el parage de donde se le condujo, lo que da al edificio un aspecto salvaje y rústico que no desagrada.

Hay algunas de estas piedras de i3 varas de largo, 6 de ancho y 2 de grueso ; dimensiones enormes , aun hoy mismo que la mecánica presta tantos recursos para levantar- las á la grande altura á que algunas llegaban. Y adviértase que las canteras de donde las arrancaron distan de 4 á 1 5 le- guas; que hay en el intermedio quebradas profundas, rios caudalosos, colinas elevadas y otros muchos embarazos bien difíciles de vencerse ; y en fin, que su colocación exige la desaparición de inmensos obstáculos, mucho mas cuando los Peruanos no conocian el uso del fierro , ni los principios de la maquinaria. Pero sea de esto lo que fuere, vamos á nuestro propósito. Manco Cápac y su muger y hermana Mama Odio [Mama quiere decir en- la lengua quichua Madre) enseñaron á los Peruanos cuanto Jes convenia para pasar la vida cómoda. Mama Odio les hizo conocer el arte de hilar, tejer, etc., y su marido el modo de construir habitaciones y labrar la tierra. Les hizo abandonar el culto bárbaro y sangriento á que se hallaban habituados, haciéndoles ver que debian rendir homenaje al Sol, por ser este brillante astro el rey de la natu- raleza , inculcóles las máximas de moralidad y virtud , tan necesarias para la felicidad del hombre.

De este modo, con muy pocas leyes , pero llenas de sabiduría y de prudencia, logró hacerse obedecer y reconocer como su monarca, retar- dando, es verdad, el progreso de las Indios, pues obligaba al hijo á seguir el oficio del padre. Este misterioso personage fundó su imperio en los alrede- dores del Cuzco, centro entonces de la civilización peruana {Cuzco, en la lengua de los Incas^ significa Ombligo). Pero según Humboldt , las ruinas de Tiahuanaco , son monumentos arquitectónicos anteriores al siglo XII y colocados en una elevada mesa. Hubo, pues, antes de Manco Cápac civilización en el Perú, aunque no es posible asignar la época, ni otros pormenores relativos á este asunto. Guando los Españoles lo conquistaron, oyeron decir á los indígenas que a una raza de hombres blancos y barbudos » construyó estos admirables edificios ; y que mucho antes de los Incas habita- ban aquellos en la cordillera de los Andes. Un autor {Mac-Cartky, Choix de Voyages) establece que la civilización del Perú vino de la China : se funda en dos analogías que no carecen de razón sacadas de los mismas costumbres.

FiOS Peruanos tenían cuatro grandes fiestas : en la época de los equinoxios y en la de los solsticios, en una de estas el Inca en persona araba un campo sagrado ; ahora bien igual cosa se practica en la China, pues existen las mismas fiestas y en una de ellas el emperador con un arado de plata recorre mi campo sagrado al mismo tiempo que cada manda- rín en su provincia. Ademas los Quipos se encuentran en la China cuya escritura se llama Coue en el idioma ^el país. Han creido que a consecuencia de una convulsión política, el partido arrojado fué el que vino á América y fundó los Imperios de Méjico, Perú, etc. Montezinos pretende que el Perú fue poblado por los Ar- menios, quinientos años después del diluvio y que es el antiguo país de OJiráe Salomón, presenta una lista de loi Incas que difiere enteramente de la de todos los historiadores, en ella hay, guerras, dinastías^ etc., y el origen del Cuzco, su población difiere de la de Garcilazo.

A pesar de la ilustración de su autor, pues conocia muy bien el quichua y viajó por el Perú como i5 años^ no puede negarse que todo es una fábula. Se ha dado por origen á los ludios, otros á los Persas, llegando el ridículo hasta suponer que Manco Capac fué un marinero inglés que al decir Englishman^ por corrupción quedó la palabra Inca Manco. No carcfce tan de fundamento la que los hace derivar de los Egipcios. Si se consulta los monumentos, se verá que la arquitectura es completamente egiciaca. Hay en ambos pueblos el gusto por las construcciones monolíticas, un estilo severo, sólido, en que predomina la lina recta, nada de adornos ni de curvas ; si se comparan aten- tamente dos monumentos, un peruano y un egipciaco, se con- vencerá cualquiera de la identidad que hay entre ambos. Don Juan Rankitig hace descender á Manco Cápac de TschingisClian , de quien lo supone nieto.

Don Mariano Eduardo de Rivero y otros van á buscar la cuna del imperio Peruano entre los Indios. Se dice que á consecuencia de las ‘ guerras entre los Brahmanes y Budhistas que terminó con la expulsioYi de estos últimos al norte del Asia, una parte pasó el estrecho dé Behring y fueron esos los jefes que fundaron los imperios de América. La trinidad peruana de Con^ Pa- chax^amojc y Viracocha es la misma de Brahma^ Vischnou y Schis^a. El sabio Humboldt, con su acostumbrada sagacidad, for.na de Manco Üápac este juicio : « Aunque ninguna tradición asigna la relación que ha podido haber existido entre la Amé- rica del Norte y la del Sur, la historia de ellas no está por eso menos llena de analogías en las revoluciones políticas y religiosas , de las que datan la civilización de los Aztecas , Muyscas y Peruanos. Hombres blancos, barbudos y de mejor complexión que los naturales de Anahuac, Cundinamara y Cuzco, aparecidos sin ninguna indicación del lugar de su na- cimiento, no pudieron menos de ser sacerdotes, legisladores, amigos de la paz y de las artes y de operan un cambio re- pentino en la política del país, por cuyo poderoso motivo los recibieron con veneración. Así, Qiietzaltoal , Bocliica y Manco Cápac^ son los sagrados nombres de estos misteriosos sacerdotes. » Nosotros no somos de estas opiniones y para venir en cono- cimiento de la primitiva civilización peruana consultaremos la historia. Según las investigaciones del doctor Tschudi, Ra- bia en el Perú tres razas distintas : la de los Chinchas^ /íyma-” raes y Huancar, la primera que habitaba toda la costa, la segunda las alturas peru-bolivianas y la última la cordillera entre los 9 y i4 grados de latitud sur. Este examen es fun- dado en el estudio de los cráneos cuyas diferencias son mar- cadas.

Preguntamos ahora ¿ que debia suceder en presencia de tales circunstancias .^ La respuesta es muy fácil : es loque ha sucedido y sucederá siempre, la raza mas fuerte subyuga á las demás : es decir que la raza de los Aymaraes^ como la mas poderosa y valiente, conquistó primero á los Huancas y luego á los Chinchas. Según esto creemos que la civilización de los Incas tuvo origen en el mismo Perú, que Manco- Capac salió del seno de los Ayviaraes en el lago Titicaca que es desde donde empezó esta raza avanzando hacia el Norte. MancO’Cápac seria o bien el jefe de la tribu ó también la personificación de alguna raza, ficción muy común sobre todo en los pueblos en su infancia , como nos lo manifiesta la historia antigua. Una de las razones que nos convence mas de lo que asen- mos es : que no puede concebirse que un extranjero ya sea sacerdote Budista o principe Tártaro, etc., que no conocia por consiguiente bien el idioma, costumbres, el carácter del país, pudo subyugar á un pueblo, hacerse creer hijo del Sol, dictarle leyes y ejercer el mas crudo despotismo aunque con la dulzura paternal ? £1 que tales cosas consigue no pudo dejar de ser nacido en el seno de la sociedad misma, ha- blando el idioma y con los mismos hábitos, etc.

Otro hecho que corrobora lo que decimos está en el idioma de los bicas : ellos, se dice, tenian una lengua que el pueblo no la enten- día, la. que creemos sea el aymará que hablaban entre sí, mientras el resto del pueblo hablaba el quichua. Reasumiendo lo dicho : creemos que en el Perú hubo una población antes de Manco-Cápac ^ que tenia instituciones, etc, como lo manifiestan las ruinas de Tiahuanaco Jiuánuco Viejo y los Jeroglíficos del alto de la Caldera que no son del tiempo de los Incas : que en estos imperios unos se sucedían a los otros como consecuencia natural de los hechos y que uno de estos el de los Incas fué el último que se estableció, él que poco á poco absorvió á los demás : y que des- pués para ocultar el origen de la dinastía, dar una mayor sandon y respeto á su autoridad se inventó la fábula de que se apareció en el lago de Titicaca siendo hijo del Sol .

Creemos que ha provenido la gran obscuridad que reina todavía sobre los primitivos tiempos del Perú , en ir a bus- car su origen en Palestina, Egipto ó el Asia central , cuando creemos que está en el mismo Perú. Sea de esto lo que fuere, es indudable que Manco-Capac debe ser colocado entre los grandes genios de la humanidad, pues fué para los Peruanos lo que Solón y Licurgo para los Griegos, Numa para los Ro- manos, Mahoma para los Árabes, esto es un hombre superior que por su elevada inteligencia y gran corazón se sobrepone y subyuga á los demás. Y en verdad que inmensa debía ser la inteligencia del que se hace creer venido del cielo, domina á un pueblo y con leyes llenas de prudencia y sabiduría funda del modo mas suave un imperio de los mas despóticos y poderosos que nos hace mención la historia de la humanidad.

Rápido y asombroso fué el progreso de la civilización de los Peruanos bajo el imperio de Manco Cápac y de sus suce- sores ; pero desgraciadamente no pasó de cierto estado, por convenirles asi á los monarcas. En ninguna parte de AmeÉica llegó la agricultura á un estado mas floreciente^ Dabajoh el ejemplo los mismos Incas trabajando con su proprios manos un campo en el Cuzco. Debieron haber poseido los Peruanos algún medio mecánico de gran fuerza para arrastrar en largas distancias, elevar y colocar las inmensas piedras de granito de sus templos y otros edifícios públicos.

El espléndido templo del Sol en Pachacamac, el palacio de los Incas en el Cuzco, la fortaleza de esta ciudad y los dos grandes caminos de i ,5oo millas de Largo que de ella partían, para Quito y después para Chile, el uno por entre montañas y precipicios y el otro á lo largo de la costa, son, hoy mismo que se conoce bien la mecánica y otras artes, obras colosales que llenan el espíritu de asombro y admiración. A distanidias convenientes habia depósitos de los r^utsos necesarios» para la comodidad de los lucas y puentes de cuerdas para atrave- sar los rios desde los Andes hasta el Mar Occidental^ Pero nada eS: mas asombroso en estos y otros camáio^ qpM tos insuperables obstáculos que para su formación tuviercm^ qji^ vencer, haciendo inmensos terraplenes, largps y andUasi ^Or cavones y otros muchos trabajos ^ todos erizados de 4^fíeul- tades«

Los acueductos ó acequias de los Peruanos smk de una prodigiosa extensión y á veces subterráneos, conuí uno que habia en Nazca de considerable extensión. Atediante djps regaban los terrenos á Los que negó el agua la naturalaza. Hallábanse también los Peruanos á la vanguardia de los otros pueblos americanos en el arte de labrar la» pie4r%i preciosas y en la minería. En los jardines imperiales del Cuzco habían adornos^ ár- boles y arbustos de oro y plata, de una hechuri^ exjqwska. Hacian también de estos metales los vasos y otros utensilios domésticos y sus espejos de piedra tenian un pulimento que asombra. Mediante una mezcla de metales, obtenían una tan duro como el fierro, del que se valian para sus herramientas.

A pesar de esto, carecian de las herramientas indispensables para las artes mecánicas; y su mejor artefacto apenas excede en perfección á los que elaboran pueblos que recien comienzan á salir de la barbarie. La pintura, escultura y arte de gravar, no merecieron grande consideración de los Peruanos ; aunque no desconocian las pinturas simbólicas, eran sin embargo en esto muy inferiores á los Mejicanos. Su escritura se hacia con hilos de varios colores, en los que echaban nudos para escribir alguna cosa 6 para practicar los cálculos. Estos hilos se llamaban Quipos. Harto^ imperfectos fueron sus conocimientos en astronomía; señalaban los solsticios de invierno y verano en altas torres que levantaron en el Cuzco hacia el Este y el Oeste. Así nsúmo observaron los equinoxios; y celebraron el paso del uA por el zenit con una solemne fiesta en el templo de este luminar, al que la dedicarcm. 8us meses estaban arreglados á la luna y llamaban á las semanas cuartos de luna.

Como todos los pueblos no muy avanzadoa en civilización, se alarmaban demasiado con un eclipse de sol ó de luna, pues interpretaban este tan natural fenómeno como una muestra de las iras celestes. El gobierno de los Incas era teocrático, pues ejercían á la vez el dominio temporal y el divino. El Sol, objeto de su suprema adoración, era reputado como Padre de ellos, por haberlo sido de Manco Cápac, de quien descendían por línea recta. También adoraban a Pachacamac ^ porque él había creado á los Peruanos.

Después del Sol, el Inca era el objeto de la veneración general. Los crímenes eran castigados casi siempre con la pena de muerte ; y al que intentaba hacer revolución se le mutilaba un miembro ó la cara. Había vírgenes ó vestales destinadas al culto del Sol ; y si Alguna de ellas era violada, la enterraban viva, dando el mismo tiempo al violador la mas espantosa muerte. A pesar de tanto rigor, no conocían en su culto religioso la sangrienta ceremonia de inmolar víctimas humanas, como los Mejicanos. El terrible dios Moloch no ejercia en el Perú la influencia que tenia en el imperio Mejicano y nunca los altares del Sol se mancharon con sangre humana , pues se ofrecia en ellos como holocausto, á lo mas, miembros de ani* males. En todos los actos y guerras de los Peruanos se notó siempre suma suavidad de carácter ; aunque es asombroso como en la muerte de un monarca se acostumbraba enterrar vivos á algunos Indios para la solemnidad del acto fúnebre, llegando á mil el número de estas victimas en el entierro de Huayna Cápac.

El oro y la plata solo servian para adornos y utensilios de templos, palacios y casas; pero no para medios de circula- ción. Los productos de la tierra eran comunes y se dividían en tres partes que se distribuían de este modo : la i* para el Sol y servia para sostener los sacerdotes , vírgenes y otros fines religiosos ; la 2* para el procomunal ; la 3′ para el Inca y su familia. La parte del pueblo se dividía en partes iguales, es áeúv per capita. Los Incas y la familia real hablaban un idioma especial que solo ellos poseían : el idioma del pueblo es el que, mas ó menos adulterado, se llama hoy dia Quichua. Los Incas tenian, á manera de los sultanes de Turquía, una esposa cuyo hijo primogénito era el heredero de la corona y varias concubinas. Aquella se llamaba Coya^ esto es^ reina legítima.

Los AmautaSy ó sabios, educaban al príncipe real, enseñándole cuanta ciencia sabian ; y en especial las relativas á la religión. I^a Coya era buscada entre las hermanas del Inca con preferencia á otras, para que no se mezclase la dinastía. El ramo militar era uno de los que se enseñaba con preferenda al príncipe heredero de la corona. A los i6 años da- ban examen público los nobles estudiantes para ser recibidos de lo que llamamos nosotros caballeros. En cada ciudad ó pueblo habia tribunales de justicia, com- puestos de magistrados que en asuntos leves tenian jurisdic- ción bastante ; pero que cuando los negocios ó causas eran graves las resolvían jueces superiores, que por lo común eran los gobernadores de los distritos. Estos eran nombrados y removidos ad íibitum por el Inca y debian sentenciar todo pleito en el termino de cinco dias y no habia el recurso de apelación.

Se tomaban medidas muy serias para averiguar si los jueces obraban ó no bien y de vez en cuando se hacian visitas con este objeto por una comisión que al efecto se nombraba. El castigo del juez que delinquia en su oficio era ejemplar. Debian ademas los jueces inferiores dar cuenta mensual á los superiores de las causas que ante ellos pendian, estos á su vez la daban á los virreyes , para que de allí pa- sase el conocimiento á los Incas^ para corregir los abusos que notase. Las leyes eran pocas; pero muy severas, casi todas sobre asuntos criminales.

El asesinato, hurto y adulterio eran cas- tigados con pena capital. Igual pena se aplicaba á los blasfe- mos contra el Sol y á los que maldecían al Inca. También se castigaba con severidad al que quitaba los linderos de las heredades, al que variaba el curso del agua para apro- vecharla en su favor, al que quemaba una cosa. Quemar un puente era delito de muerte ; y cuando una ciudad ó provin- cia se revolucionaba, se le asolaba y exterminaba.

No habia crimen mas horrendo que la insurrecion contra el <c Hijo del Sol. » Todas las leyes emanaban del Inca, quien tenia misión di- vina, por lo cual la infracción de una ley, á mas de ser un delito contra el trono, lo era contra la divinidad y de con- siguiente se reputaba como sacrilegio. La falta de apelación en las causas prueba un atraso de civilización ; sin embargo, todas las causas entre los Peruanos eran solo criminales , en las que por no haber gradación de penas y delitos, no bmbia como equivocarse en la resolución. Mandaba la ley que todo Peruano, llegado á cierta edad, se casase, en cuyo caso se le asignaba un trozo de tierras para su mantenimiento y el de su esposa ; otro por cada hijo Ta^ ron y la mitad por ima hija.

Se recorrían anualmente para modificarse, estos repartos. Se observaba lo migmo respecto de los Curacas (gobernadores), á quienes se les asignaba el terreno según el rango. Esta era una verdaifera y eficaz 1^ agraria. Serie de los monarcas Incas, I. Manco-CdpaCj comenzó su reino en 1021, murió en 1062, á los 4o años de su reinado. II. Sinchi’Rocca y reinó 3o años, desde io6a hasta 1091. III. Lloqque-Yupanqui y reinó 35 años, desde 1091 basta iia6. lY. Mayta-Cápac ^ reinó desde iia6 hasta 11 56, esto es SoaSos. V. Capac-Yupanqui j reinó desde 11 56 hasta 1197, esto es 4i aSoi» VI. Inca’Roccaj se coronó en 1197 y murió en 12491 esto es 5i aios de reinado.

YU. Yahuar-Huaccac j reinó 4o años, desde 1249 hasta 1296, siete de estos años vivió como particular, después de haber renunciado en 1289 en favor de su hijo f^iraccocha, VIH. Firaccocha^ comenzó su reinado en 1289 7 murió en i34o. Anunció la ruina del Imperio Peruano y la .invasión de hombres Uau^os y barbudos. Su hijo Inca^Urco solo reinó 11 dias» sieodo de- puesto por los Nobles por insensato é incapaz de mando. IX. Titu-Manco-CápaoPachacutec y entró en el mando en i34o, reinó 60 años y murió en i4oo á los io3 años de edad. X. Yupanquij reinó desde i4oo hasta 1439. XI.

Tupac^Yupanqui se coronó en i439 y murió en i475 á los 36 años de su reinado. XII. HitajriM’CápaCy empezó su reinado en i475, reinó 5o «ños y murió en 1 525. Es el mas grande Monarca Peruano. XIII. Huáscar^ se coronó en i526, reinó 7 años y murió en i532. XIV. Atahuallpa 6 Ata^falwa^ comenzó su reinado en i532, gobernó i año y 4 meses en todo el Imperio y seis años en solo Quito. Ya habla- remos de su muerte. Esta relación esta sacada de Garcilazo; pero un manuscrito Aú siglo 1 6 da la siguiente razón del tiempo de reinado de cada Inca y época en que comenzó. Reinó. Murió. Manco-Cápac 36 años. io54 Si wflLi – i to c o ii 3o -=- 1084 Lloqque- Ytipüwqm . . ¿ 3o -^ iii4 Mayta-Cápac 38 — ii52 Ci^ae-Yupaoqui 4^ — 1194 Inca-Kocca 52 — 1246 Yahuar-Hualscac 35 — 1281 Vírapcocha 52 — i333 PachBeuHec 52 -^ i3S5 Y«qpanq«í . . . . li ^o — «425 Tupax^-Yi^anquL 4S — 1470 Huajoa-Cápac 5o — i52o Huáscar 8 — i52á Atahuallpa • 2 — i533 Conquistado el Perú por P izan o coronó, por convenir así á sus miras á MancOj hermano de atahuallpa, que reinó en apariencia hasta i553. Tuvo tres hijos : Sayri^Tupac, Cusí- tita Vupanqui y Tupa£-y4maru.

Este último fué decapitado en el Cuzco en 1671, por orden de D. Francisco Toledo, 50 Virrey del Peini. El carácter naturalmente suave de los Peruanos ; el haber existido su imperio sin ciudades construidas en forma, pues cada familia vivia en su choza á gran distancia de las otras ; y las discordias intestinas que se suscitaron entre los indivi- duos de la familia real que se creian con derecho al mando , pusieron al imperio en tal estado de debilidad que cuatro Españoles aventureros, sin mas recursos que su audacia, ni mas móvil que la sed de oro, lo conquistaron con suma faci- lidad y en poco tiempo se enseñorearon en él.

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